Cultura Comfamiliar, 30 años acercando el arte a las familias risaraldenses

MAPAS PARA UNA TRANSFORMACIÓN SOCIAL

La Constitución Política de 1991 supuso un parteaguas en la historia de la cultura en Colombia. Al reconocernos como país de regiones, cada una con su propia singularidad, se esbozaron las rutas para una gestión del sector concebida más allá de la tradicional noción de la cultura como mera programación de espectáculos, permitiendo así un giro hacia lo cultural entendido como agente de transformación social.

Anclada en el concepto clásico desde  la apertura de su teatro en 1971, la Caja de Compensación Familiar de Risaralda hace suya la idea esencial de  la nueva carta política para proyectarse hacia una visión enfocada a la identificación de nuevas rutas, que desde  la subsidiaridad contribuyeran al reconocimiento de las idiosincrasias regionales, así como de su patrimonio histórico, con la idea de transitar con firmeza  hacia la construcción de nuevas maneras de actuar en el seno de  la comunidad de su área de influencia.

Bitácora de viaje.

Así las cosas, a pesar de que el Teatro Comfamiliar acaba de celebrar medio siglo de su apertura como espacio físico, fue en octubre de 1992 cuando, al conmemorar los 35 años de su fundación como Comfamiliar Pereira, la caja de compensación entró en sintonía con el espíritu de la nueva Constitución, iniciando la programación de su “Cine Club Con todos”, con la proyección de la película “El señor de las moscas”, basada en la novela homónima del premio Nobel William Golding.  Fernaín Hernández, el último sobreviviente de los viejos proyeccionistas de cine en 35 milímetros, y que sigue vinculado la institución, fue el encargado de la proyección que contó con ocupación del aforo completo en la sala de la carrera 5ª con calle 22.

De ahí en adelante, la naciente Área Cultural de Comfamiliar Risaralda, adscrita a la oficina de Servicios y Desarrollo de la comunidad, bajo el liderazgo de la socióloga María Victoria Ocampo, no cesaría de abrir nuevos frentes en su propósito de abarcar ese amplio espectro de la comunidad que va de la infancia hasta la vejez, llegando hoy a ocuparse incluso de las etapas anteriores al nacimiento con los programas integrales dirigidos a madres gestantes.

Con ese objetivo, en 1994 se materializaron dos propuestas que abarcaron el arco de edad mencionado. El primero de ellos fue el I Concurso de Cuento Infantil Ilustrado, que en este 2022  arriba a su edición XXVIII con más de setecientas propuestas recibidas, cumpliendo así la misión de integrar a la comunidad educativa de Risaralda a partir del estímulo a la imaginación  y la creatividad de los niños.

Paralelo a ese concurso, se emprendió la tarea de contar la historia de fundación de los catorce municipios de Risaralda desde los relatos orales de los abuelos pensionados- algunos de ellos fundadores o descendientes de los mismos-, para la época beneficiarios de un convenio entre Comfamiliar y el Seguro Social, que desembocó en la escritura y publicación de un libro de crónicas titulado “Un altar para la desmemoria”. Ese libro sería el germen de un programa surgido desde las bibliotecas públicas de Comfamiliar en los municipios, denominado “14 Estaciones, Un viaje a la memoria”.

Cine y tangos para el nuevo milenio.

Esos dos programas se convirtieron en dinamizadores para la creación de nuevas propuestas dirigidas a la diversidad de públicos formados, sobre todo, por la multiplicación de universidades en la región. Uno de ellos fue el “Cine Club Borges”, creado por un grupo de jóvenes estudiantes de distintas carreras en la Universidad Tecnológica de Pereira. Concebido como un puente entre los primeros cinéfilos formados por el Cine Club Universitario al promediar los años setentas del siglo XX, el Borges concitó a una nueva generación de amantes al cine, con películas creadas en lenguajes y formatos acordes a las necesidades estéticas de los muchachos que marcarían el tránsito hacia el nuevo siglo. No es casual que, al finalizar el año 2001 se sintieran con las alas y la autonomía suficientes para construir un proyecto reconocido hasta hoy como una de las más valiosas iniciativas culturales desde lo privado en Risaralda. De hecho, uno de los más creativos gestores culturales de los últimos 20 años en la región, el poeta Giovanny Gómez, muerto en 2021, reconoció siempre a los Cine Clubes afincados en Comfamiliar como la escuela donde obtuvo las bases para crear el exitoso programa denominado “Cine en Cámara”, con el respaldo de la Cámara de Comercio de Pereira.

En la pequeña sala del “Cine Club Borges”, situada en la carrera octava con calle veintisiete surgió una propuesta que hoy es patrimonio de región: el “Nocturno de Tangos”- hoy “Nocturno Show”-, enfocado a la presentación de orquestas, vocalistas y bailarines de ese género musical de tanta raigambre entre nosotros . La respuesta de los públicos fue tan grande, que muy pronto el programa, orientado por Álex Giraldo, gran conocedor del género, se trasladó al Teatro Comfamiliar, donde después de veinte años sigue consolidándose y creando adeptos entre las nuevas generaciones.

El cine se toma el barrio.

Para Comfamiliar las proyecciones de cine no podían quedarse encerradas entre las paredes del teatro: necesitaban ir a las comunidades más vulnerables. El primer paso fue hacer presencia en las cárceles, tanto la de mujeres como la de hombres. El programa se llamó “Cine al Patio” y fue tal su impacto que en poco tiempo el INPEC, con la asesoría de la Universidad Nacional y el apoyo de RCN Radio creó su propia propuesta de cine clubes en distintas cárceles del país.

En esa ruta se identificó la necesidad de entrar en contacto con barrios y comunas del Área Metropolitana, dando lugar al nacimiento del “Cine Móvil”, programa que llevó proyecciones en video de grandes películas que no tardaron en provocar una creciente demanda del servicio entre entidades de rehabilitación, instituciones educativas y centros comunitarios.

Entre tanto, la asistencia de público a los Cine Clubes sacó a flote otra necesidad: la de recuperar un espacio en el que se daban esporádicas exposiciones de artes plásticas en sus diferentes técnicas y formatos. Con ese objetivo, se aprovechó la remodelación del año 2000 para habilitar un sitio bautizado como “El Corredor del Arte”, que al integrarse más tarde al programa “Corto Circuito, escenarios para el arte”, del que hacen parte las salas de las entidades culturales ubicadas en el centro de Pereira, concebido como una alternativa de reencuentro con el centro de la ciudad, aprovechando los cambios producidos por el Plan de Renovación Urbana del Centro de Pereira.

Nos vemos en mi pueblo.

Promediando los años noventa, la ejecución de un convenio con la Gobernación de Risaralda, conocido como Centros de Recursos Educativos Municipales (CREM), le permitió a Comfamiliar la identificación de múltiples necesidades en municipios afectados por el centralismo. Nada mejor que una biblioteca pública entendida como punto de encuentro para empezar a satisfacer esas expectativas. A través de convenios con la gobernación y las alcaldías se pudo tejer una red de bibliotecas que es hoy presencia viva de la caja de compensación en los catorce municipios de Risaralda, comprendidas sus áreas urbanas y rurales.

Gracias a la gestión de los bibliotecarios y promotores  de lectura, liderados desde la Coordinación de Bibliotecas de Comfamiliar, estaban sentadas las bases  para darle vida a un nuevo programa : “14 Estaciones, un viaje a la memoria”, que aprovechó la convergencia de la celebración de los  cincuenta años de Risaralda y los sesenta de Comfamiliar en 2017, para echar a rodar ese tren, chiva o jeep imaginario que recorre desde entonces los municipios en sus áreas urbanas y rurales para dar cumplimiento a su filosofía de identificar, conservar y difundir el patrimonio  histórico, cultural, económico, social y  turístico de nuestros pueblos .

Cultura a ritmo de corno

Para insuflarle vida a todas esas realidades faltaba la música. Animado por la complicidad del entonces Director Administrativo Maurier Valencia Hernández llegó a la caja en 2019 el músico y gestor cultural Édgar Melán Hidalgo, joven intérprete del corno francés. La idea   es tan simple como ambiciosa: conseguir que, tal como en la vida, la música cruce todos los servicios de Comfamilar Risaralda, desde antes del nacimiento hasta la vejez, con énfasis en la población afiliada, sin excluir a quienes no hacen parte del sistema, sobre todo a los de comunidades vulnerables.

En ese punto se encuentra nuestra   caja de compensación: aprovechando la música como ese agente sanador y renovador que permite seguir haciendo de la cultura el gran motor de transformación social que propone al actual ministerio del ramo a cargo de la maestra Patricia Ariza.